domingo, 5 de septiembre de 2010

では、また。祥也君 (Hasta pronto, Shoya-kun)

No sé ni cómo empezar.

Hoy debería estar hablando con mi padre de la victoria sosa pero efectiva de Dani, del podio de Vale a 10 km. de su pueblo y de cómo el año que viene va a comerse el mundo (otra vez, y van...) con la cabraloca de la Ducati. Y muy probablemente estaría echando pestes de Jorge, el cual es un gran piloto pero no me cae muy bien. Vamos, que hoy debería ser el típico domingo por la tarde post-carrera de motos.

Pero por lo visto hoy la Parca debía cobrarse su tributo en sangre.

Shoya Tomizawa, piloto de 19 años, ha muerto en el circuito de Misano tras un terrible accidente: sufrió una caída delante de otros dos pilotos, quienes no pudieron evitarle y le pasaron por encima. Aunque se intentó todo para salvarle, no pudo llegar con vida al hospital.

Gustándome el mundillo del motor -motos, rallies y F1-, ya debería estar acostumbrada a casos como este. Pero uno nunca se acostumbra. En mi corta vida he visto ya unos cuantos muertos: Ayrton Senna, Roland Ratzenberger, Daijiro Katoh, Norifumi Abe, Richard Burns, un buen puñado de gente en el Dakar, Nicolás Santana (piloto canario de 16 años), Peter Lenz (13 añitos) esta misma semana... y todos duelen. No les conoces personalmente, pero duele igualmente: los ves todas las semanas, sigues su evolución, te interesas por sus resultados y su futuro y te diviertes -o te cabreas- con sus victorias. Esperas verles en el podio levantando el premio, escuchando su himno y bañando en champán a sus mecánicos. Y tras años y años de seguirles semana tras semana, acaban siendo parte de tu mundo: son Vale, Dani, Jorge, Capi, Dovi, Nicky, Casey, Colin, Toni, Julito, Alvarito, Héctor, Pol, Álex, Marc, el Nano, Felipe, Ham, Sebas, Mark, Pedro, Jaime, Fonsi, Troy... son casi como amigos que viven lejos.

Lo menos que esperas ver es cómo se llevan a uno en una camilla.

Muchos dicen que ellos se lo han buscado, que se meten en cosas peligrosas y lo acaban pagando. Vamos, que la culpa de haber muerto es suya. Oír/leer cosas como esta me provocan dos pensamientos: 1) que hay mucho enterao que habla por oírse hablar, y 2) tantos gilipollas y tan pocas balas.

Esa gente estaba haciendo algo que se les daba bien y que les reportaba no sólo un sueldo, sino también fama y gloria. Mejor aún: estaban haciendo algo que les gustaba. Y claro que conocían los riesgos, joder. No eran idiotas y sabían dónde se metían. Pero cuando estás sobre un pepino a 300 km/h no piensas en eso, sino en disfrutar y ganar. Y gracias a las medidas de seguridad que se han ido tomando a lo largo de los años cada vez hay menos accidentes graves. Afortunadamente, la gran mayoría pasa por este mundo sufriendo, como mucho, una fractura o una conmoción (que se lo digan a Dani, Vale, Melandri, Kubica, Massa, Checa...). 

Pero no todo se puede evitar, y a veces pasa lo que pasa. Podemos rebajar la potencia de las motos, cambiar el trazado de una curva, asfaltar mejor una pista, colocar mejores escapadas y amortiguadores, mejorar la resistencia de los cascos... pero los pilotos son humanos (sí, Vale también) y cometen errores. Y las motos no son 100% a prueba de fallos. Podemos hacer todo lo posible a nuestro alcance para que no ocurran desgracias, pero no evitarlas por completo. Y así con todo en esta vida.

Shoya, hasta su último suspiro, disfrutó de su trabajo. Sólo nos queda desearle un buen viaje.

Shoya Tomizawa
1990-2010

4 comentarios:

  1. Nada que añadir, Loba :_( Sin palabras. Lo suscribo todo.

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  2. Apoyo la mocion de Noe. Solo tengo que añadir que bueno, que esto me hace apreciar aun más su trabajo sin ser aficionado al motor.

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  3. Siempre es triste cuando una vida se pierde. Cuando es de alguien a quien sigues, aunque sea en la distancia, lo sientes mucho más. Suscribo totalmente el texto. Descanse en paz.

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  4. a mi me encantan las motos, y saber que un piloto tan joven se ha marchado al menos haciendo lo que más le gustaba, es un consuelo, por doloroso que resulte.
    Sigue corriendo entre las nubes, y deléitanos en el recuerdo.

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