lunes, 1 de febrero de 2010

Por qué yo - El centro de salud

En la cultura canario-española existe un lugar de reunión. Un sitio donde conocidos y desconocidos se juntan para hablar de sus penas y (escasas) alegrías. Un edificio en el que soltar toda la mala baba, mala leche y cualquier otro producto en mal estado que tengamos en el cuerpo a base de gritos, enfrentamientos e insultos a los poderes fácticos del país. La sucursal del Infierno, vamos.

Sip, como pone en el título, hoy me ha pasado una de las GORDAS en el centro de salud...

Relataremos lo ocurrido de forma cronológica:

Preludio - Nos avisa el presidente de la AA.VV. de la visita de unos fontaneros hacia las 8:30 del día de mañana (por hoy) porque se ha escacharrado el bajante. Y la culpa es nuestra, claro. No de los cuarenta vecinos restantes, sino SÓLO de nosotros... Mi padre decide tomarse un día libre en el trabajo para ayudar.

8:30 AM - Llegan los fontaneros. Ruedan el armario de cuatro puertas de mi abuela para llegar al bajante. Hurgan durante más de dos horas para concluir con que la avería NO está ahí. Dejan un boquete maravilloso y el armario sin colocar. Mi madre pronuncia las palabras fatídicas: "alguien va a morir". Tendremos elecciones en la AA.VV. pronto, me temo.

12:00 AM - Idos los fontaneros, queda colocar el armario. Mi padre, quien de paisano va bajo el nombre de Ricardo, se revela en realidad como SuperRichi, el hombre más fuerte de la isla. "Yo lo hago, esto es sólo levantar y empujar". Pero SuperRichi no recuerda que tiene un punto débil capaz de desarmarlo como la Kryptonita hace con ya-saben-quién: las tres hernias discales de las que es orgulloso dueño. Un armario de cuatro puertas. Un tipo casi de 60 tacos con tres hernias discales. Esto no podía acabar bien...

12:15 AM - ...y no, no tuvo final feliz. A pesar del coro digno de Sófocles que le recordaba a mi padre su historial médico y el peso de la Bestia de Madera a la que se enfrentaba, el caballero quiso levantar el armario ayudado por el máster en PMC (Por Mis Cojones) que posee. Allá va. Se ajusta la faja. Se escupe en la manos. Se acuclilla. Pone las manos en el armario. Hace fuerza y...

Crack.

Ya son cuatro hernias. Con la quinta nos regalan un collarín.

12:45 AM - Con mi padre en volandas y al grito de "¡¡¡Se ha desgraciao!!!" entramos en el centro de salud de mi barrio, el cual tiene su propia fama por encima de otros centros de salud de la ciudad. No, no es malo. Ni siquiera peor. Juega en su propia Liga de la Desgracia. De hecho, esperando a que nos den el pase a urgencias, oímos a un par de viejas comentar que se acababa de morir un muchacho esperando a que le atendieran. Vemos cómo se llevan el cuerpo al parking para meterlo en la ambulancia. Nada más llegar. Esto promete.

16:00 AM - El Despiporre. Mi madre desistió a las 13:30 porque se le bajaba el azúcar y se volvió a casa, dejándome a solas con el moribundo. Cuatro horas y que no nos atienden, pero eso es lo de menos... En estas cuatro horas hemos tenido:

  • Tres intentos para colarse, uno con éxito y dos increpados con ganas por parte de los allí presentes. Dos viejas y un tipo que venía a que le firmaran la baja.
  • Dos llamadas al encargado de seguridad por amenazas a la doctora. Dos viejas. No eran las mismas del punto uno. El segurita acaba temiendo por su vida: las dos viejas tienen paraguas y saben cómo usarlos.
  • Dos viejas (sí, hoy abrieron las puertas del Zoo de la Tercera Edad) criticando a todo quisque a grito pelado, hablando de sus familias a grito pelado, mostrando sus enormes conocimientos sobre TODO lo que hay bajo el Sol ("¿Le duele la espalda? Eso va a ser del frío") a grito pelado y por último largándose bastante calladitas tras comprobar que estaban tocándole las narices a la que le quitó el título de "Reina del Grito" a Jamie Lee Curtis: moi. No sé qué grité, pero se fueron. Adoro cuando la ira toma el control de mi persona: nunca sé lo que voy a decir, pero funciona.
  • Encuentro con una prima de mi padre. Una de las más chismosas, repelentes y representativas de mi familia paterna. Una verdadera Frey. Suelta dos perlas: "¿Y tu madre suele abandonar así a su marido?" y "Te pareces toda a L." L = hermano pequeño de mi padre. El tío más feo, vago, idiota y nasío pa' rascarse las pelotas de la ciudad. Un tipo que nunca ha trabajado porque está estudiando para encontrar un empleo digno de él (presidente, rey, sultán, rajá...). Tiene 43 años. Vive con su madre, quien le cuida a la hija de 3 añitos porque él está "muy estresado" con los estudios. Manda huevos, señora. Se me escapa a buen volúmen un "me parezco a ese mierda en los pelos del [censurado]". La mujer calla. Mi padre está en un umbral entre la vida y el Más Allá a causa del dolor y no dice nada, pero me guiña un ojo. Joder, hasta él comprende lo ofensivo de la comparación.
  • Por fin entramos. Otro intento de colarse -sí, lo han adivinado: otra vieja-, otro grito, otra que sale espantá. Ponen a mi padre en una camilla. A la derecha, un bebé berreando mientras le intentaban poner una vía. A la izquierda, un pobre crío de 15 años al que dos tipos de 18 y 24 le habían metido una paliza al salir del instituto. Quince puntos llevaba sólo en la cabeza, y no habían acabado. La madre juraba venganza agarrada a la maleta ensangrentada del muchachillo. Mi padre tenía contracciones cada tres minutos. A mí me daba vueltas la cabeza entre la sangre, el berreo y la constante lucha contra el colectivo de la tercera edad.
  • Tres inyecciones y pa' casita. Dos días de baja. Ha comido y se ha ido a dormir. Sólo nos falta cambiarle los pañales y ayudarle a que eructe los gases. Aún le oigo quejarse de que "le picaron el culito".
He perdido un día de clase, pero he ganado en experiencia: ya sé enfrentarme a Señoras Mayores de nivel 45 usando el Hechizo Sale P'allá + Yelmo de Los Que Llegaron Primero.

+2 de Carisma.


5 comentarios:

  1. Jodeeeer. Vaya dia, chica. Siento lo d etu padre, de verdad. Pero tambien hay que decir que es un poco cabezon, ¿no?

    A ver si ahora aprende a cuidarse. la proxima vez que pida ayuda, caray, que no cuesta nada. Y mira, al menos te habras desahogado con esos berridos, imagino.

    Ea, que se mejore pronto ;)

    P.s.: En casa tambien tenemos a alguien diabetico: mi padre, que no se cuida nada y le tenemos que quitar las cosas del plato cuando no puede comerlas, no veas...

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  2. Me arde la garganta, pero ha valido la pena. Mi padre ha estado toda la tarde alabando mi comportamiento ejemplar ante la adversidad al grito de: "¡¡¡Una pantera!!! ¡¡¡Es una pantera!!! ¡¡¡Qué huevos tiene!!!".

    Si se me ha escapado una lagrimita y todo... *snif*

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  3. sielos Lobita; que experiencia mas pesada, pobrecita. Ya ni me acordaba de como era lo de ir a esos centros (paso de decir a donde voy para que no me acribilles a lexes XS)

    yo no soy capaz de gritarle a nadie a no ser que me explote toda la rabia contenida, te admiro

    palabro --> antnes (y depspues, no te jiba?)

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  4. Dios mio, recuerdale este dia a tu padre antes de que intente levantar eso solito otra vez O__O

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