viernes, 15 de enero de 2010

El poder de la manipulación.

A todos nos han manipulado alguna vez (sí, incluso a usted, Diosa, oh Dama de Hierro de corazón impenetrable), ya sea para vendernos un producto, para votar a tal partido o para darle la razón a alguien. Es natural, somos seres sociables y lo que piensen los demás nos influye y afecta: ¿me va bien este vestido? ¿No? Pues no me lo compro aunque me guste. ¿La crítica de esa peli es mala? Pues ya no la veo. ¿Que ese libro está de moda? Pues a leerlo.

Etc etc.

El problema (y peligro) es cuando la manipulación/control mental llega a tal extremo de alienar a toda una jodida generación, como pude ver el miércoles por la tarde...

18:30, dentista. En la sala de espera nos encontrábamos mi primo de 13 años -absorto con su mini-reproductor de DVD-, un niño de unos 8 años con la DS, dos críos de unos 4-5 añitos jugando en el suelo con muñequitos y quien escribe leyendo el número de diciembre de National Geographic. Sus padres estaban fumando fuera de la consulta y los vigilaban por la puerta de cristal, por si se lo preguntaban. En una pantalla, el canal Clan TV tronando a tope, completamente ignorado por los críos.

Hasta ese momento.

Yo no me enteraba de nada, estaba metida de lleno en un reportaje sobre la simbología de la baraja de cartas (tema que me encanta) cuando noté el Silencio Más Absoluto a mi alrededor: mi primo ya no rezongaba porque el DVD se viera oscuro, los niños chicos no chillaban y el mediano había apagado la DS. Todos ellos miraban a la tele como si les fuera la vida en ello. Había publicidad de la cadena, del tipo "mañana a tal hora, tal cosa", nada más. Pensando que les interesaba lo que iba a echar al día siguiente, seguí con mi lectura.

De repente, comenzó a sonar una canción.

Sielos.

La reconocí por razones que no vienen a cuento*, pero ello no redujo el desplome de mi temperatura interna cuando empezaron los primeros acordes. Dios bendito, no puede ser. El jodido Anticristo. La Abominación. La Bestia nacida de la semilla de Cthulhu. El desencadenante del Ragnarok, el Armaggedon y el 2012, todo el mismo día.

Él.

No me atreví a levantar la cabeza para mirar a la pantalla. Sabía que si lo hacía, estaba perdida: me quedaría atrapada ante el surrealismo de las imágenes y sería incapaz de apartar los ojos del Dolor, condenando mi alma inmortal a los Fuegos Eternos del Fondo de Bikini. Pero eso no era lo peor...

Los niños. Yo, como adulta, podía escapar de la atracción enfermiza gracias a mi fuerza de voluntad y a un duro entrenamiento basado en tragarme cosas aún peores mientras cuidaba de mi primo. Pero ellos no. Pobrecitos, no había escapatoria. En cuanto empezó la Melodía de la Destrucción se pusieron a cantarla en grupo. Como una secta. Sólo mi primo pudo escapar de momento tan siniestro, y fue gracias a grandes dosis de de la más refinada y profunda psicología**.

Cómo tuvo que ser para que cuando la dentista dijo mi nombre, esta que escribe se levantara como una exhalación y entrara en la consulta casi empujándola. Cuando se recuperó de la impresión, su paciente con cara de loca estaba tumbada en la silla suplicando por una extracción quirúrgica de todas las piezas dentarias sin anestesia y con motosierra. El dolor purifica. El dolor purifica. El dolor...

*Brrr* aún siento escalofríos. Casi hubiera preferido un dibujo animado en el que se incitara a los niños a fumar, beber y f*llar. Lo primero se puede dejar, lo segundo no es malo si se controla y lo tercero es cojonudo si se toman precauciones. Pero lo que esas pobres criaturitas absorbieron como esponjas (pun intended) esa tarde no se cura ni con agua bendita mezclada con ácido fluorhídrico...

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* Estaba tumbada en la cama, ardiendo de fiebre. Mi madre me puso la tele para que pasara el rato. Sin darse cuenta lo dejó en el Nickelodeon. Estaba echando eso. Yo no llegaba al mando para cambiar de canal, ni podía gritar (garganta inflamada) para que viniera alguien a hacerlo por mí. No pude hacer nada, no pude... *sobs*

** Le metí una tollina en todo el totiso.


6 comentarios:

  1. Bob Esponja... ¿Que tiene de malo? pregunto porque solo vi un capitulo, y aparte de un amigo tonto, un vecino hepático y un jefe joputa... Vamos, la vida misma

    Miralo asi: el entrar te libro del horroooooor (añador musica de Twilight Zone).

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  2. Je, Bob Esponja... Bob Esponja es inofensivo al lado de esa abominación cósmica que son los Telettubies.

    Ponselos a un niño de menos de 4 o 5 años y se zombifica... y algunos adultos tampoco están a salvo del todo.

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  3. Bob Esponja! AJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA!!!

    pos yo me lo paso pipa con él; hasta logré que mi padre se enganchara a la serie XP

    palabro--> ingstive; Bob Esponja es ingestivo para ti ;D

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  4. No es tanto el dibujo (que me parece una cosa entre surrealista y cargante) lo que me asusta, sino cómo los críos se quedaron totalmente quietos, con la mirada clavada en la tele y cantando de forma mecánica... ¡He visto desfiles militares en la China comunista con más espontaneidad! :S

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  5. Eso da miedo... Pero podria ser peor, Podria ocurrirles con una sesion del congreso.

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  6. Yo hubiera sido uno de los crios, Loba XDDDDD ME ENCANTA ESA JODIDA ESPONJA AMARILLA. Muestra de ello es el globo de helio que me trajo mi madre en NOVIEMBRE y que aun no se ha desinflado XD

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