Ante todo, seamos educados: hola, muy buenas, ¿qué tal todo? ¿La familia, bien? ¿Muchos regalos? ¡Cuánto me alegro!
Vale. Cumplidos los trámites, ya puedo empezar mi retahíla de quejas, palabrotas y demás cosas que conforman mi persona. Ains.
Vale. Cumplidos los trámites, ya puedo empezar mi retahíla de quejas, palabrotas y demás cosas que conforman mi persona. Ains.
Lo de ayer, irrepetible. Mi pobre padre no volverá a levantar cabeza ni ganando la Décima y mi primo ha quedado traumatizado de por vida. Ah, y yo estoy enfadada con un libro, pero es más grande que yo y no me atrevo a encararlo...
Tooodo comenzó cuando mi madre nos levantó a todos para recibir los regalos. Conmigo no hubo éxito de primeras: había dejado un post-it al lado de mi cabeza que ponía "No tocar hasta la hora de comer". Cosas de coger un libro a eso de medianoche, pensar "sólo un capítulo y a dormir" y darte cuenta muy tarde de que es un libro de Asimov: si lo dejas a la mitad, puede que para cuando lo cojas de nuevo ya hayas perdido el hilo, cagüenelMuloyenlasdosFundaciones...
En fin, mi madre no tuvo piedad y me arrastró hasta el Árb... el Bel... el Sillón de Navidad donde dejamos todos los regalos. En orden de recibido, estos fueron mis regalos:
El libro... a ver, la editorial es alemana y comprendo que tire para su sardina, pero es que de los 100 clásicos, por lo menos 15 son películas alemanas de las que yo no había oído hablar en mi vida. No estamos hablando de M, el Vampiro de Düsseldorf, un tremendo peliculón sobre lo fácil que es llamarnos "civilizados" cuando no somos más que animales. Ni de Nosferatu, la Madre de las películas vampíricas (desgraciadamente, la raza degenera). Ni de El Ángel Azul, con una bellísima Marlene Dietrich. Joder, son películas desconocidas para quien no sea alemán. De todas formas, y me repito, comprendo que se tienda a favorecer el producto nacional y lo estaba dejando pasar, pero de repente...
A ver, los que me conocen saben que intento ser tolerante (¡¡¡sí!!! ¡¡¡lo intento!!!). En algunas cosas soy más dogmática que en otras, pero mi naturaleza adaptable -por no decir pasota- me inclina a tolerar las opiniones de los demás siempre y cuando sean argumentadas con sentido. No acepto un "porque sí y punto", no me va el rollo autoritario. Incluso cuando alguien se mete con lo mío, si este me da una razón sensata y sólida le daré el beneficio de la duda y la meditaré.
Pero ESTO... ESTO sí que no.
Joder, ¡¡¡que esa ñelda de libro considera el bodrio de Cara a Cara como una de las mejores películas de los 90 POR ENCIMA de peliculones como Se7en, Bailando con Lobos, Braveheart, Cadena Perpetua, Fargo, Uno de los Nuestros o La Lista de Schindler, los cuales NI SIQUIERA MENCIONA!!!
Por Om, me pasé tres horas entonando el grito de guerra de los enanos, el matarmatarmatarmatarmatarmatar...
Pero como era el Día de Reyes y teníamos visita, me tuve que guardar mis ansias homicidas para otro momento. Llegaron mis tíos con mi primo y repartimos los paquetes. A mi madre le regalaron un perro de peluche al que le cambia el pelo de color dependiendo de la temperatura, lo cual me recordó al marido de una conocida que, ante las ganas de ser madre que tenía la chica, le compró un perro*... Al restante masculino, calzoncillos. Muchos. Había más calzoncillos en esa habitación que en un almacén de Calvin Klein. El cachondeo vino cuando mi primo de 13 años abrió su paquete de ropa interior para verlos mejor y se encontró un preservativo...
Sip, un preservativo. Con su etiqueta de "¡Gracias por comprar nuestros productos!" y un librito de consejos para evitar contagiarse de cosas chungas. Me pareció curioso, la verdad. Todo el mundo se rió con la coincidencia de que le tocara el preservativo al crío, pero la cara del niño fue de diccionario -F de Flipado- cuando su madre se lo puso en su cartera "para cuando lo necesites"... Casi se le caen los brazos haciendo aspavientos mientras gritaba "¿¿¿Necesitarlo??? ¿¿¿Para qué??? ¡¡¡Si solo tengo 13 años, pordió!!!". Su madre, muy seria ella, le contestó: "No he dicho AHORA, he dicho para cuando lo necesites". Que tal como salen los niñitos de hoy en día, no quiero ni pensar en una fecha concreta...
Acabó el reparto y nos fuimos al restaurante chino donde comemos el día de Reyes desde que mi abuela se puso en huelga en protesta por tener que cocinar un día de fiesta, hace ya un tiempito. Y aquí viene el trauma de mi padre: el muy pozosinfondo pidió tres platos. Tres. Tres-platos-del-restaurante-chino. Tres bandejas llenas hasta el borde. Y no eran de arroz, no... Carne, pescado y calamares. Al camarero casi se le caen los ojos. "¿¿¿Todo para ti???", le preguntó completamente acojonado. "Bueno, si quieres te sientas conmigo y lo compartimos", le contestó el doble de cuerpo de Homer Simpson. Ahí ya estaba algo picado, el pobre. El camarero trajo la pitanza (mmmmmmm, pollo al limón... *babeo*) y se fue, no sin echar de vez en cuando una mirada de asombro hacia nuestra mesa.
Todo.
Se jaló todo**.
Y aún había sitio para un helado.
El camarero trajo la cuenta y no pudo reprimirse: le preguntó si se sentía bien. Mi padre contestó con un *burp* disimulado. El resto de la familia se encogía de hombros. Total, ya le habíamos visto comerse un surtido de polvorones en una tarde sin nada para beber. Este señor es el paradigma de esa famosa frase que dice que al corazón de un hombre se llega por el estómago. El problema es que mi padre tiene un corazón muy grande.
Mientras nos íbamos noté que el camarero hablaba -bastante apasionadamente- con la dueña del local mientras señalaba a la mesa donde habíamos estado. Ella asentía con los ojos abiertos como platos. Algo me dice que estos van a cambiar el Buda feliz de la puerta por una foto de mi padre...
Luego, paseíto por la avenida de la playa. Nos sentamos en un banco doble en dos posiciones: mi madre y mi abuela mirando al paseo, mi padre y yo mirando al mar. Las dos damas se dedicaban a su deporte favorito: criticar a todo aquel/la que pasara cuya idea del vestir no encajara con la suya. Mi padre y yo echábamos una dulce cabezadita que fue interrumpida por un jodíoniño (todo junto) con una trompeta. Siempre nos quedará el consuelo de que la trompeta nos molestó diez minutos: al padre de la Bestia lo joderá durante toda la tarde, noche y eternidad. Al anochecer, pa'casita de nuevo.
Y hoy a clase. Yo en la guagua rumbo a una soporífera tarde y los jodíoniños en sus casas con la PSP. No es justo... *sobs*
Tooodo comenzó cuando mi madre nos levantó a todos para recibir los regalos. Conmigo no hubo éxito de primeras: había dejado un post-it al lado de mi cabeza que ponía "No tocar hasta la hora de comer". Cosas de coger un libro a eso de medianoche, pensar "sólo un capítulo y a dormir" y darte cuenta muy tarde de que es un libro de Asimov: si lo dejas a la mitad, puede que para cuando lo cojas de nuevo ya hayas perdido el hilo, cagüenelMuloyenlasdosFundaciones...
En fin, mi madre no tuvo piedad y me arrastró hasta el Árb... el Bel... el Sillón de Navidad donde dejamos todos los regalos. En orden de recibido, estos fueron mis regalos:
- Uno de esos híbridos entre chaleco/capa de Ramontxu de punto cerrado al cuello con un PEDAZO DE BOTÓN que parece la rueda con la que se cambiaba de canal en las teles viejas. Violeta.
- Un perfume de Natura, Té de Jazmín. Muy rico, pero ya puedes revolcarte en mierda de perro que el perfume no se irá. Es constante. Fijo. Adherente.
- Un libro del tipo "con tres más me hago un bungalow" sobre los 100 clásicos del cine. Un libro que merece su propio apartado.
- €€€. Rebajas, allá voy.
El libro... a ver, la editorial es alemana y comprendo que tire para su sardina, pero es que de los 100 clásicos, por lo menos 15 son películas alemanas de las que yo no había oído hablar en mi vida. No estamos hablando de M, el Vampiro de Düsseldorf, un tremendo peliculón sobre lo fácil que es llamarnos "civilizados" cuando no somos más que animales. Ni de Nosferatu, la Madre de las películas vampíricas (desgraciadamente, la raza degenera). Ni de El Ángel Azul, con una bellísima Marlene Dietrich. Joder, son películas desconocidas para quien no sea alemán. De todas formas, y me repito, comprendo que se tienda a favorecer el producto nacional y lo estaba dejando pasar, pero de repente...
A ver, los que me conocen saben que intento ser tolerante (¡¡¡sí!!! ¡¡¡lo intento!!!). En algunas cosas soy más dogmática que en otras, pero mi naturaleza adaptable -por no decir pasota- me inclina a tolerar las opiniones de los demás siempre y cuando sean argumentadas con sentido. No acepto un "porque sí y punto", no me va el rollo autoritario. Incluso cuando alguien se mete con lo mío, si este me da una razón sensata y sólida le daré el beneficio de la duda y la meditaré.
Pero ESTO... ESTO sí que no.
Joder, ¡¡¡que esa ñelda de libro considera el bodrio de Cara a Cara como una de las mejores películas de los 90 POR ENCIMA de peliculones como Se7en, Bailando con Lobos, Braveheart, Cadena Perpetua, Fargo, Uno de los Nuestros o La Lista de Schindler, los cuales NI SIQUIERA MENCIONA!!!
Por Om, me pasé tres horas entonando el grito de guerra de los enanos, el matarmatarmatarmatarmatarmatar...
Pero como era el Día de Reyes y teníamos visita, me tuve que guardar mis ansias homicidas para otro momento. Llegaron mis tíos con mi primo y repartimos los paquetes. A mi madre le regalaron un perro de peluche al que le cambia el pelo de color dependiendo de la temperatura, lo cual me recordó al marido de una conocida que, ante las ganas de ser madre que tenía la chica, le compró un perro*... Al restante masculino, calzoncillos. Muchos. Había más calzoncillos en esa habitación que en un almacén de Calvin Klein. El cachondeo vino cuando mi primo de 13 años abrió su paquete de ropa interior para verlos mejor y se encontró un preservativo...
Sip, un preservativo. Con su etiqueta de "¡Gracias por comprar nuestros productos!" y un librito de consejos para evitar contagiarse de cosas chungas. Me pareció curioso, la verdad. Todo el mundo se rió con la coincidencia de que le tocara el preservativo al crío, pero la cara del niño fue de diccionario -F de Flipado- cuando su madre se lo puso en su cartera "para cuando lo necesites"... Casi se le caen los brazos haciendo aspavientos mientras gritaba "¿¿¿Necesitarlo??? ¿¿¿Para qué??? ¡¡¡Si solo tengo 13 años, pordió!!!". Su madre, muy seria ella, le contestó: "No he dicho AHORA, he dicho para cuando lo necesites". Que tal como salen los niñitos de hoy en día, no quiero ni pensar en una fecha concreta...
Acabó el reparto y nos fuimos al restaurante chino donde comemos el día de Reyes desde que mi abuela se puso en huelga en protesta por tener que cocinar un día de fiesta, hace ya un tiempito. Y aquí viene el trauma de mi padre: el muy pozosinfondo pidió tres platos. Tres. Tres-platos-del-restaurante-chino. Tres bandejas llenas hasta el borde. Y no eran de arroz, no... Carne, pescado y calamares. Al camarero casi se le caen los ojos. "¿¿¿Todo para ti???", le preguntó completamente acojonado. "Bueno, si quieres te sientas conmigo y lo compartimos", le contestó el doble de cuerpo de Homer Simpson. Ahí ya estaba algo picado, el pobre. El camarero trajo la pitanza (mmmmmmm, pollo al limón... *babeo*) y se fue, no sin echar de vez en cuando una mirada de asombro hacia nuestra mesa.
Todo.
Se jaló todo**.
Y aún había sitio para un helado.
El camarero trajo la cuenta y no pudo reprimirse: le preguntó si se sentía bien. Mi padre contestó con un *burp* disimulado. El resto de la familia se encogía de hombros. Total, ya le habíamos visto comerse un surtido de polvorones en una tarde sin nada para beber. Este señor es el paradigma de esa famosa frase que dice que al corazón de un hombre se llega por el estómago. El problema es que mi padre tiene un corazón muy grande.
Mientras nos íbamos noté que el camarero hablaba -bastante apasionadamente- con la dueña del local mientras señalaba a la mesa donde habíamos estado. Ella asentía con los ojos abiertos como platos. Algo me dice que estos van a cambiar el Buda feliz de la puerta por una foto de mi padre...
Luego, paseíto por la avenida de la playa. Nos sentamos en un banco doble en dos posiciones: mi madre y mi abuela mirando al paseo, mi padre y yo mirando al mar. Las dos damas se dedicaban a su deporte favorito: criticar a todo aquel/la que pasara cuya idea del vestir no encajara con la suya. Mi padre y yo echábamos una dulce cabezadita que fue interrumpida por un jodíoniño (todo junto) con una trompeta. Siempre nos quedará el consuelo de que la trompeta nos molestó diez minutos: al padre de la Bestia lo joderá durante toda la tarde, noche y eternidad. Al anochecer, pa'casita de nuevo.
Y hoy a clase. Yo en la guagua rumbo a una soporífera tarde y los jodíoniños en sus casas con la PSP. No es justo... *sobs*
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* Siguen sin hijos. La perra se llama Luna. Tiene un armario de ropa más grande que el de Naomi Campbell.
** Miento. Dejó la ramita de hierba que le ponen encima al pescado.
** Miento. Dejó la ramita de hierba que le ponen encima al pescado.

Esteee hola, aqui el chico de Noe. Tu señor padre... madre mia. En serio, fuera bromas: ¿No le ha afectado? ¿Esta bien? Porque mujer, parece el desayuno de Lina Inverse.
ResponderEliminarOtra cosa: Asimov. Bueeeno. Aqui tengo sentimientos enfrentados. El prime rlibro d ela Fundacion recopilando los realtos que publico en revistas pulp feten. Pero aun asi, reconozco que es un autor que me acabó cansando. me van mas Jack Vance y Cordwainer Smith.
Y sobre los regalos... Lo del primo tiene tela. Lo que huiera dado por ver su cara al encontrar el preservativo.
¿Mis regalos? Un pijama con un tejido que es como abrazar un cachorruco mimoso y jugeton.
Sobre la pelicula, es que a mi Cara a Cara me divirtió. Soy facil de contentar ;D
¡Pasalo bien!
Hola, señor Deka de Izumi XD. Me encantan esos pijamas, tengo una colección que solo puedo usar de diciembre a febrero, dichoso clima subtropical...
ResponderEliminarMi padre bien, gracias. No hay de qué preocuparse, le hemos visto comer más en otras ocasiones. Algún día contaré la historia del día que mi tío nos invitó a comer a los dos... y del préstamo que sigue pagando.
Lo de mi primo: imagínate a Gollum con las orejas más grandes y el peli castaño pincho. Ahora imagínatelo con un subidón de "tesssoro". ESE era mi primo ayer.
Asimov está bien, al menos la trilogía de la Fundación. Quien me dejó con problemas mentales fue Dan Simmons con su "Ilión/Olympo" o cómo leer un libro y comprender sólo dos tipos de palabras: pronombres y conjunciones...
De esa película sólo me queda una imagen: Nicholas Cage totalmente encocado gritando como una loca: ¡¡¡YO SOY CASTOR TROYYYYYYY!!! A partir de ahí, los recuerdos son difusos...
Pufff... A mí sí me gusta el Nosferatu de Morneau. Pero tienes un poco de razón con las otras, aunque el Angel Azul está bien.
ResponderEliminarBueno. Lo de tu padre. No comento por prudencia, sólo decir que se lee muy bien, que es un relato divertido, pícaro (flipo tu primo, pero si...), irreverente y muy costumbrista. La vida es así.
JAJAJAJA XD Diosssss, que dia de Reyes más interesante.
ResponderEliminarSeguro que a Pedro (Arbona) le encantaria ese libro sobre vampiros y cine aleman ;) Menos por lo de Cara a Cara, manda cojo.... O_o
(tiene gracia que hablen por ahi arriba de Lina Inverse y me salga de confirmacion: slyars
foneticmente es casi igual XD)
Asimov, y que me perdonen sus lectores mas acerrimos, envejeció fatal como escritor en mi opinion. Robots e Imperio, por ejemplo, es un coñazo, con perdon.
ResponderEliminarloooooooooool
ResponderEliminarme recuerda cuando en el chino me jalé yo sola la bandeja de arroz tres delicias y la de tallarines con ternera, más dos helados de cuatro bolas XP
no incluir La Lista de Schindler ME PARECE UN PECADO, RAAAAAAAAAAAAAAAR *modo Hulk* Zan rompe, golpea, destruye, mete dedo en el ojoooo!!!
palabro--> enovelei: dicese de las novelas que las lees y dices "hei es buena"
Igor: "Nosferatu" me encanta, por eso me cabreó tanto que pusieran otras pelis alemanas menos conocidas por delante de esta obra maestra (y bienvenido, por cierto).
ResponderEliminarDeka: Hombre, anoche acabé "Segunda Fundación" y me quedé a gusto, hacía años que no acertaba el final de un libro a la mitad de este (desde "Juego de Tronos", concretamente). Pero sí, el hombre ha quedado desfasado. Como Julio Verne, pero a ambos se les siguie leyendo XD.
Zan: algún día contaré la historia del buffet chino("¡todo lo que pueda comer por 6€!") que mi tío llevó a la ruina...
Noe: Arbona me debe una desde que le pasé un libro con los relatos cortos más importantes de la literatura vampírica: Carmilla, Varney, Lord Ruthven... TODOS estos han salido de mi libro XD.
dile a Noe que te cuente el día del buffet japonés, cuando no las dejé levantarse hasta que yo comiera tallarines, y en lo que los servían, todo l oque comí (incluyendo postres XD)
ResponderEliminarpalabrota...> mousne; de choconlate o de linmon?
Demonios, mi día de reyes no fue tan movido... toda la tarde sin moverme de casa abrigadito esperando a ver si caian los primeros copos de nieve (y vaya si han caido y siguen cayendo los puñeteros xD)
ResponderEliminarY tu señor padre debe ser el nuevo santo patrón de la clientela en el local ese. :3