Hoy celebramos el cumpleaños de una pareja de hecho. De un dueto de malas bestias con un sentido del humor a prueba de conquistas y legiones. De dos seres que, gracias a una pequeña ayuda por parte de la química han derrotado ejércitos e imperios. En fin, hoy es el aniversario de dos amiguetes inmortales y famosos que nos han deleitado durante medio siglo con sus aventuras.
No, no me refiero a Pajares y Esteso, sino a estos dos:
Los orgullosos hijos de la Bretaña... francesa.Sip, los dos galos más famosos de la Historia -te queda mucho por aprender, Sarkozy- cumplen 50 añitos. 50 años desde que se pudo leer por primera vez aquello de:
Estamos en el año 50 antes de Jesucristo. Toda la Galia está ocupada por los romanos… ¿Toda? ¡No! Una aldea poblada por irreductibles galos resiste todavía y siempre al invasor. Y la vida no es fácil para las guarniciones de legionarios romanos en los reducidos campamentos de Babaorum, Acuarium, Laudanum y Petibonum...
Pues eso, hace 50 años dos gabachos de nombres René Goscinny (que por entonces ya colaboraba en el gran Lucky Luke) y Albert Uderzo -0 como se hicieron llamar en Astérix en los Juegos Olímpicos, "Déspota" y "Tirano"- se sentaron el uno frente al otro en una terracita del municipio de Bobigny allá en la France. No sé qué cuernos vieron, dijeron o si les apareció en ese momento el espíritu de Vercingétorix, pero cuando despertaron del coma etílico -eso sí, con vino de la Loire- tenían en sus manos un boceto de dos galos de la antigüedad, uno bajito y contrahecho y otro gord... bajo de tórax. El resto, es historia.
Los culpables del delito.A partir de ahí surgieron los personajes de la irreductible aldea que todos recordamos:
Astérix, el protagonista. Guerrero pequeñajo, listo como una lagartija y soltero empedernido. Su casco con alas se convirtió en símbolo del cómic. Otra cosa es su espada, que si exceptuamos el intento de desenfundarla en Los Laureles del César, no se le ha visto usarla, que yo recuerde. La verdad, estos dos acertaron con su nombre: "asterisco", que significa "pequeña estrella".
Obélix, el gord... bajo de tórax. Compañero inseparable de Astérix, tan inocentón como gord... fuerte. Tallador de menhires, su afición favorita es cazar jabalíes y legionarios romanos. Y no puede tomar poción mágica porque de pequeño se cayó en la marmita y blablabla... todos sabemos esa historia. Le acompaña Ideáfix, el primer perro ecologista de la historia: odia que destrocen los árboles.
Panorámix el druida, creador de la poción mágica que da la fuerza descomunal. Abraracurcix, el jefe de la aldea que, como descubrimos en El Escudo Arverno, lleva 50 años subido al escudo del gran jefe galo Vercingétorix... y sufriendo del hígado. Esautomatix y Ordenalfabétix, herrero y pescadero de la aldea que tan a menudo comparten sus martillos y pescados. Asurancetúrix el bardo, del que mejor no hablaremos por si intenta componer una oda... Edadepiédrix, el más viejo -y verde- del pueblo. Carabella, Sra. Edadepiédrix, Ielosubmarin, Falbala, las mujeres de la aldea, con tanta mala leche como sus hombres. O más. Que se lo digan a Prólix de El Adivino.
Y cómo olvidarnos de los personajes históricos: Julio César, quien no se ha dormido en los laureles pero se quedó sin comentarios sobre la Guerra de las Galias. Su amada Cleopatra (y su nariz). Cesarión, hijo de los anteriores, al que le gustaba dormir bajo los árboles y usar a las vacas de sonajero. Casivellaunos, caudillo britano, quien fue vencido por dejar de luchar todos los días a las cinco de la tarde para beber agua caliente y descansar dos días de cada siete. Y como no, Vercingétorix, quien arrojó sus armas a los pies de César, causándole juanetes de por vida.
Podríamos hablar de todos los personajes que hemos visto pasar por las páginas de este maravilloso cómic. De Pepe, hijo de un jefe hispano, caprichoso y vago como buen español, ¡ole! De Buentórax, criado en la tribu de Cambridge y por lo tanto buen remero. De Canpodetenis, Sopaconhondas, Espikinglis, Quimeric y Balduinix, compañeros legionarios. De Ocatarinetabelachitchix, que como corso que es mejor no diremos nada (es muy susceptible). Del cagueta de Gudurix, campeón del miedo y su "aprendiz" Grosenbaf, jefe normando. De Gueusealámbix y Vancomolóquix, jefes belgas muy frugales ellos a la hora de comer. Y aunque no es un personaje en sí, de la efectiva poción contra la resaca de Los Laureles del César. Apunten: confitura, pimienta, sal, riñones, jabón de Massilia, una gallina (sin pelar), miel, pimentón, salchichas, huevos y pepitas de granada. Buen provecho.
¿Y a cuántos famosos hemos visto entre sus páginas? Un Sean Connery como el agente CeroCeroSeix, a Kirk Douglas como el esclavo prófugo Spartakis, a los torpes Hernández y Fernández como espías belgas, a Los Beatles como famosísimos bardos britanos (pobre Asurancetúrix, si lo viera...), al Gordo y el Flaco como legionarios romanos, a multitud de actores, cantantes y personajes históricos franceses... hasta a los propios dibujantes.
Con ellos hemos viajado a toda Europa y más allá. Nos llevaron a Hispania, donde nos clavaron al mostrar a UN SOLO TÍO arreglando los baches de las carreteras. Dimos la vuelta a su Galia cual Tour, descubriendo sus delicias gastronómicas tales como la castaña. Nos cubrió la niebla en Britania y jugamos con una calabaza a rompernos la cabeza (¡aúpa Camulodurum!). Volamos sobre la India en una alfombra mágica y nos atacaron medas, asirios y sumerios tras salir de Judea. Ganamos los laureles olímpicos sin hacer trampa en Grecia. Comimos (o eso intentamos) queso en Córcega, además de ver pasar la vida sentados con los viejos. Nos emborrachamos ferpectamente en Roma y probamos el Glu-Glú -y por desgracia, el Guau-Guau- en algun sitio más allá del mar... Eso sí, fuéramos donde fuéramos, siempre nos encontrábamos con viejos amigos como los piratas, a los que les valía más hundir el barco que dejarse coger.
Astérix, el protagonista. Guerrero pequeñajo, listo como una lagartija y soltero empedernido. Su casco con alas se convirtió en símbolo del cómic. Otra cosa es su espada, que si exceptuamos el intento de desenfundarla en Los Laureles del César, no se le ha visto usarla, que yo recuerde. La verdad, estos dos acertaron con su nombre: "asterisco", que significa "pequeña estrella".
Obélix, el gord... bajo de tórax. Compañero inseparable de Astérix, tan inocentón como gord... fuerte. Tallador de menhires, su afición favorita es cazar jabalíes y legionarios romanos. Y no puede tomar poción mágica porque de pequeño se cayó en la marmita y blablabla... todos sabemos esa historia. Le acompaña Ideáfix, el primer perro ecologista de la historia: odia que destrocen los árboles.
Panorámix el druida, creador de la poción mágica que da la fuerza descomunal. Abraracurcix, el jefe de la aldea que, como descubrimos en El Escudo Arverno, lleva 50 años subido al escudo del gran jefe galo Vercingétorix... y sufriendo del hígado. Esautomatix y Ordenalfabétix, herrero y pescadero de la aldea que tan a menudo comparten sus martillos y pescados. Asurancetúrix el bardo, del que mejor no hablaremos por si intenta componer una oda... Edadepiédrix, el más viejo -y verde- del pueblo. Carabella, Sra. Edadepiédrix, Ielosubmarin, Falbala, las mujeres de la aldea, con tanta mala leche como sus hombres. O más. Que se lo digan a Prólix de El Adivino.
Y cómo olvidarnos de los personajes históricos: Julio César, quien no se ha dormido en los laureles pero se quedó sin comentarios sobre la Guerra de las Galias. Su amada Cleopatra (y su nariz). Cesarión, hijo de los anteriores, al que le gustaba dormir bajo los árboles y usar a las vacas de sonajero. Casivellaunos, caudillo britano, quien fue vencido por dejar de luchar todos los días a las cinco de la tarde para beber agua caliente y descansar dos días de cada siete. Y como no, Vercingétorix, quien arrojó sus armas a los pies de César, causándole juanetes de por vida.
Podríamos hablar de todos los personajes que hemos visto pasar por las páginas de este maravilloso cómic. De Pepe, hijo de un jefe hispano, caprichoso y vago como buen español, ¡ole! De Buentórax, criado en la tribu de Cambridge y por lo tanto buen remero. De Canpodetenis, Sopaconhondas, Espikinglis, Quimeric y Balduinix, compañeros legionarios. De Ocatarinetabelachitchix, que como corso que es mejor no diremos nada (es muy susceptible). Del cagueta de Gudurix, campeón del miedo y su "aprendiz" Grosenbaf, jefe normando. De Gueusealámbix y Vancomolóquix, jefes belgas muy frugales ellos a la hora de comer. Y aunque no es un personaje en sí, de la efectiva poción contra la resaca de Los Laureles del César. Apunten: confitura, pimienta, sal, riñones, jabón de Massilia, una gallina (sin pelar), miel, pimentón, salchichas, huevos y pepitas de granada. Buen provecho.
¿Y a cuántos famosos hemos visto entre sus páginas? Un Sean Connery como el agente CeroCeroSeix, a Kirk Douglas como el esclavo prófugo Spartakis, a los torpes Hernández y Fernández como espías belgas, a Los Beatles como famosísimos bardos britanos (pobre Asurancetúrix, si lo viera...), al Gordo y el Flaco como legionarios romanos, a multitud de actores, cantantes y personajes históricos franceses... hasta a los propios dibujantes.
Con ellos hemos viajado a toda Europa y más allá. Nos llevaron a Hispania, donde nos clavaron al mostrar a UN SOLO TÍO arreglando los baches de las carreteras. Dimos la vuelta a su Galia cual Tour, descubriendo sus delicias gastronómicas tales como la castaña. Nos cubrió la niebla en Britania y jugamos con una calabaza a rompernos la cabeza (¡aúpa Camulodurum!). Volamos sobre la India en una alfombra mágica y nos atacaron medas, asirios y sumerios tras salir de Judea. Ganamos los laureles olímpicos sin hacer trampa en Grecia. Comimos (o eso intentamos) queso en Córcega, además de ver pasar la vida sentados con los viejos. Nos emborrachamos ferpectamente en Roma y probamos el Glu-Glú -y por desgracia, el Guau-Guau- en algun sitio más allá del mar... Eso sí, fuéramos donde fuéramos, siempre nos encontrábamos con viejos amigos como los piratas, a los que les valía más hundir el barco que dejarse coger.
Por Tutatis (con "T" de "Timeo danaos et dona ferentes"), podría seguir hasta los siguientes 50 años hablando de estos dos. Años y años de diversión, historia, arte y fina ironía en un simple cómic. Todos sabemos que la Galia fue conquistada por completo al igual que Córcega, Bélgica y la Britania, que a Vercingétorix lo mataron en Roma, que Cesarión no llegó a cumplir los 13 años y que sus padres murieron pocos años después de empezada la historieta. Y que Astérix no puede verse pelando papas en la puerta de su casa 1500 años antes de descubrirse América, pero qué cuernos... GRACIAS por divertirnos a la vez que educarnos. Gracias Goscinny que estás en el panteón de los Grandes. Gracias Uderzo, por mucho que la hayas cagado en los últimos números. Gracias a la aldea por seguir tan irreductible con los años.
Y ya saben, ¡lo único que deben temer es que se les caiga el cielo encima!
di que sí, Di que sí!!! comics como estos, inolvidables!!! Yo disfruto como una enana cada vez que los releo (en casa de Marsie, que los tiene todos; ya volveré a secuestrártelos, chata XD) y adoro tanto los guiones como los personajes y qué decir de los fantásticos escenarios!! simplemente ge-nia-les!!
ResponderEliminarViva la aldea de los loc...! esteee, de los Irreductibles!!
Yo los tengo todos en papel y, por si se gastan, en cbz, y como puedes ver en el post me los sé de memoria XXDD. Eso sí, como mejor se disfrutan es en la langue française para entender los 8342739 chascarrillos y juegos de pelabras que contiene cada tomo XD.
ResponderEliminarViviran por siempre, sin duda!
ResponderEliminar"Voir un petit coup c'est agréable, mais à la large c'est monotone" (Obélix, sobre lo de oler vino en Bretaña). Jeje, cuando me tuve que estudiar las citas latinas para la PAU, me releí los comics (bueno, les BD, que yo los tengo en francés). Ya podríamos aprender en España que se puede hacer una serie magnífica, sin que sea únicamente para niños, sin decir una sola palabrota ni enseñar una sola teta y haciendo guiños al producto nacional sin por ello ser un facha, como diría el pirata más veterano citando a Cicerón: "O tempora! O mores!". Y hacer patente que un cómic puede ser perfectamente una materia de estudio (jamás he entrado en un institución francesa que no los tuviera en su biblioteca).
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