viernes, 16 de octubre de 2009

Tiki Taka que estás en los cielos...

Por una vez, y sin que sirva de precedente, hablemos en serio.

Andrés, hijo mío, no me gusta la hipocresía y en estos momentos no voy a ser menos: me acabaste cayendo muuuuuuuuuuy pesao. Mucho. Pero no era culpa tuya, sino de los que decidieron sacarte de tu elemento para narrar otro tipo de deporte en el cual no encajaba tu estilo.

Lo tuyo era el baloncesto, y lo hacías de puñetera madre. Esas madrugadas que me hacías pasar cuando aún tenía el Canal+, ahí con una coca-cola en la mano para aguantar hasta las 4:00 -y eso que me levantaba a las 6:30 para ir al insti, eso era dedicación- oyéndote soltar paridas mientras tu padawan Daimiel, cual Data de Star Trek, revelaba estadísticas de tiros libres, triples, rebotes y asistencias como el que respira. ¡Daimiel!

Si me vencía el sueño, ahí estabas tú con tu famoso RATATATATATATA! cada vez que había un triple para ponerme firme. Acabé llamando a cada jugador por el mote que tú les ponías: "Dios" a Dwayne Wade, "El Elegido" a LeBron James, "El Ordenador" a John Stockton y "El Cartero" a su compadre en los Utah Jazz Karl Malone, "Etiqueta Negra" a la mala bestia de Rasheed Wallace, "La Máscara" al chulapa de Kevin Garnett, "Memorias de África" al príncipe Dikembe Mutombo, y sí, yo también gritaba "¿Pero por qué eres tan bueno?" cuando Tracy McGrady hacía una de las suyas. Joder, si hasta bautizaste al que siempre ha sido uno de mis jugadores favoritos: Tim "Siglo XXI" Duncan. Y todos sabíamos que cuando era tiempo de Reggie Miller, era tiempo de un Killer.

Luego te pasaron al fútbol, y no era lo mismo. Son dos formas diferentes de narrar, dos estilos distintos, dos mundos completamente ajenos el uno del otro, y ahí no terminaba de funcionar tu magia. A pesar de ello, seguiste con tus motes (¿"Dulce" Iniesta? Ese día esnifaste mucho azúcar XD) y tus expresiones sacadas de la nada. Sustituiste a Daimiel por Salinas, al que preguntabas por las llaves -matarile, rile, rile- y te hablaba del mar, marinero. A pesar de tus intentos, renegué de tus narraciones como Pedro renegó de tú-ya-sabes-quien.

Pero llegaron los Chicos de Oro, y volviste a brillar con luz propia. Pau, los dos Juan Carlos, Marc, Felipe, Jorge, Carlos, Rudy, Ricky, Raúl, Álex, ambos Sergios... Estabas antes el mejor equipo de baloncesto jamás ensamblado en este país y les viste ganar el oro. Tú y todos, leches, que aún tengo pesadillas con el triple de Ginobili que no entró en la semifinal. Ufff. También fuiste testigo del primer jugador español que ganaba un Anillo en la NBA (tu querido E.T.) y de la primera vez que un paisano participaba en el concurso de Mates del All Stars haciendo lo que tú bautizaste como "El Helicóptero, brrrrrrrrr". Y el Europeo, que tan mal comenzamos y mejor no pudo acabar. Contemplaste cómo el baloncesto español pasaba de ser poca cosa a desafiar a los mismísimos yankees en una final olímpica y a invadir su NBA hasta convertirla en la nueva y mejorada ÑBA. Como dirías tú, ¡¡¡JUGONES!!!

Te despediste de nosotros durante la entrega del MVP a E.T. y ya algunos nos hacíamos preguntas. ¿Por qué? ¿Era decisión tuya o de la cadena? ¿Adónde ibas? La verdad, me dejaste con una sensación ambigua: te perdía para el baloncesto, pero me libraba de ti en el fútbol. No te enfades, pero es que de verdad no era lo tuyo.

Y hoy te nos has ido para siempre. Quizás por fin encontraste las llaves, abriste la Puerta y te encontraste con un asiento VIP en el Staples Center para toda la eternidad, justo al lado de Jack Nicholson y tras Pau y Kobe. O vino el auténtico E.T. en su platillo para llevarte a un planeta donde pasan partidos de Su Majestad, el Doctor J, Chamberlain y Magic las 24 horas del día. Quién sabe. Espero que, estés donde estés, hayas encontrado un nuevo padawan al que instruir en el arte de la Narrativa Deportiva y que haya muchos triples para poder coger el fusil y lanzar una ráfaga. Pero si te piden que narres otro partido de fútbol, te lo suplico: mándalos a cagar.

Al final tenías razón, Negro: la vida puede ser maravillosa. Al menos, la tuya lo fue.

2 comentarios:

  1. Menudo golpe cuando lo oí. La verdad, me quedé mirando al cielo y murmurando "te dije Ernest Rivera, joder, RIVERA!!! Para uno decente que había..."

    XD

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