viernes, 9 de octubre de 2009

Por qué yo - el INEM

¿Quién -en estos momentos de crisis, dudas y desempleo- no ha entrado en una oficina del INEM y más aún siendo licenciado?

La historia suele tirar siempre por los mismos derroteros: sangre, muerte y destrucción. A saber:

-Entrar a las 9:05 de la mañana, ver el panorama -más gente que en el Abismo de Helm el día que repartían hostias- y dudar de si vas a llegar a tiempo de ver el partido de la Champions League. Eso siendo un lunes.

-Madres con sus llorosos y gritones hijos que corretean tocando las narices sin ser reprendidos (la verdad, no las culpo: ¿dónde los van a dejar entonces, atados a la puerta?).

-Tipos que viendo que el número que han cogido es de tres cifras y van por el 7 se largan al bar de la esquina, regresan tres horas más tarde con el pipimpirimpimpím y se cogen un cabreo de cinco pares de narices porque se les ha pasado el número (y claro, la culpa es de los demás que estábamos allí y no salimos a avisarle...).

-Administrativos Hobbits que desayunan dos y a menudo tres veces en una mañana y te dejan esperando. Eso si hay suerte y, como en mi oficina, hay cinco cafeterías en una calle y no tienen que ir muy lejos. Si no, mejor vuelva usted mañana. Con el termo de café y un donut para que no se muevan del sitio, para asegurar el golpe.

-Esos mismos administrativos que no saben deletrear el nombre de tu carrera (compuesto por UNA palabra) y que piden ayuda al compañero de al lado porque no encuentra en la base de datos el curso de Administrativo. Luego te enteras de que estaba buscando el curso de AdministratiBo.

Etc etc.

Yo, a veces y como hoy, tengo lo que llamo "la suerte de la negatifa": la noche anterior a mi renovación del INEM me despido de mis seres queridos. Mi padre, mi madre, mi abuela, mi portátil y el brazo izquierdo del sillón que ya tiene la forma de mi espalda, todos ellos y yo fundidos en un abrazo que bien podría decir: "si no vuelvo antes del viernes que viene llama a España Directo y saca mi foto por la tele. La de la orla no, que ahí tengo cara de lerda, la de la fiesta de graduación tras tres cubatas".

Al día siguiente salgo de casa a la misma hora a la que muchos de mi barrio van entrando tras una fieshta en algún bar del puerto. Ni el gato al que pongo de comer en el jardín anda por allí: tiene cosas mejores que hacer, como dormir tras una noche desenfrenada de sexo gatuno (que te oigo desde mi cama, so mamón, que no me dejas dormiiiiiiiiir*). Cojo la guagua -justo la anterior a la que va llena de niños/no tan niños/animales que van a los institutos, bastante sadismo es ir al INEM ya como para pasar por eso- y me planto en la oficina. Inhalo con fuerza, porque sé que va a ser una mañana y tal vez una tarde muuuuuy larga, y entro.

Nadie.

Repito. Nadie. Anybody. Personne. Nessuno. Ninguem. Irgendeiner. Dejemos el WordReference tranquilo ya.

Miro la hora. 9:10 AM. Miro a la izquierda donde se sella la paga. Vacío. Miro al fondo donde están los tutores de empleo. Cero. Miro a la derecha, donde el papeleo inicial. Nanay. Miro al centro, a información general (que era lo que me interesaba). Una persona. Aleluya. Salgo fuera a ver si me he confundido y he entrado en la tienda de muebles que hay al lado. No, esto es el INEM. Me acerco al segurita que está fumando a la salida y pregunto si ha habido alguna amenaza de bomba de la que no me haya enterado. Me mira, se encoge de hombros y sigue con su cigarrito.

Vuelvo a entrar, me acerco con miedo a los números y cojo uno. El 55 (sí, yo hubiera hecho la misma rima de no haber estado flipando). Van por el 54. ¿Me van a decir que en los primeros 10 minutos desde la apertura han pasado 54 personas ya? ¿Qué regalaban, un trabajo digno para los primeros 10 participantes?

Me toca. Dejo el DNI a la chica del mostrador y hago la pregunta que me estaba carcomiendo: ¿qué leches pasaba?

Pues pasaba esto:

Del 9 al 13 y si me apuras hasta el 14, que no hay prisa que estoy en el paro.

El puente del Pilar. La peña en peso había hecho sus renovaciones en 10 min. para poder pirarse al sur o adonde fuera. Crisis? What crisis? que dirían los Supertramp. Me imaginé a Manolo, parado de la construcción, dejando el SEAT en marcha en medio de la calle con mujer, hijos, perro y suegra en él, corriendo hasta la zona de sellado, cogiendo él mismo el sello de la mesa y certificando tres meses más de dinero a costa del Gobierno (bien ganado la mayor parte de las veces), saliendo por patas y acelerando en una maniobra digna de Prost rumbo a la playita. Todo ello entre las 8:59:59 y las 9:00:30 GMT.

Qué decir. Me sentí como si hubiera desperdiciado la mañana ya que salí de allí a las 9:15. A esas alturas, Manolo™ ya debía estar por Taurito.

58 minutos según Google Maps. 58 vidas según cualquier canario.

Que lo disfrute.

*Sí, sé que el gato no va ni a leer el blog ni a dejarme un comentario, pero como quejarme al susodicho no ha servido de nada lo denuncio aquí: por una noche de sueño reparador, NO AL SEXO GATUNO EN HORARIO DE DORMIR. Si quieren muerte por kiki váyanse a un motel, hostiesya.

O llamen a la línea erótica, pero en silencio.

4 comentarios:

  1. Jajajaja completamente verídico lo de sufrir en el INEM, menos mal que ya firmo la tarjeta por internet que si no... XD Se pierde toda la mañana en esa chorrada... y como tengas que actualizar tu ficha... ni te cuento!

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  2. JUAAAAA XD es que es todo verdades como puños!! que tortura chica!

    (y como me alegro que el gato de mi vecino esté castrado, que menudas escandaleras me armaba el colega las noches de celo)

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