domingo, 7 de marzo de 2010

Un capricho es un capricho...

...pero a veces me doy miedo.

 Perfectas para correr, comprobado ante el Global que se me escapaba.

Compradas ayer por un impulso irrefrenable y de carácter friki, estrenadas hoy. Y no, no tengo un traje azul a rayas y una gabardina.

Aún.

Las gafas de empollón sí que las tuve, y por ahí andarán.

Eso sí, estas señoras han pasado un día de estreno digno de un episodio de la serie: persecuciones, monstruos y situaciones cómicas. Y con un buenorro -¡militar encima!- a lo Jack Harkness, pero no hubo oportunidad de "conocernos".

Aprovechando que el HIJODELAGRANDÍSIMA de mi vecino está de obras y que no tenía nada mejor que hacer que PONERSE A TALADRAR a las OCHO DE LA MAÑANA de un DOMINGO (sí, todo esto lo estoy gritando, a ver si me oye y se da por aludido. O por muerto), me desperté temprano y me preparé para ir con Mamá Loba y la Abuelita a Teror -para los no isleños, pueblo tirando hacia el centro-norte de la isla, famoso por su virgen patrona del cotarro, sus chorizos y su mercadillo de los domingos-. Usando el Global (sistema de guaguas=buses para los pueblos) se tarda entre 45 minutos y una hora en hacer los 20 km. que hay entre la City y Teror. ¿Una hora para hacerse 20 km, pensarán ustedes? ¿Qué combustible usa el Global, tila destilada? Bueno, es que la Carretera a Teror, escrito en mayúsculas por ser una entidad propia con alma, fue construída siguiendo el ancestral método de Diseño de Carreteras Canarias, ya conocido por los aborígenes en época prehispánica:
  1. Se coge un lagarto.
  2. Se le ata un trozo de tiza al rabo.
  3. Se le suelta por el campo.
  4. Se asfalta por encima del rastro.
Así lo hacían los guanartemes. Así lo hacía mi abuelo. Y hasta ahora no nos ha ido demasiado mal. Es cuestión de habituarse: se tarda entre 10-15 años en dejar de vomitar, así que si naces en la isla puedes terminar de acostumbrarte a tiempo para sacarte el carné sin poner perdido al profesor de prácticas. Los guiris no tienen tanta suerte, y es costumbre que en cada viaje al interior de la isla se escuchen gemidos de dolor y peticiones de auxilio en diferentes idiomas dentro del vehículo. Lo único que puede hacerse en esos momentos es proporcionarles una bolsa de plástico para que suelten lo que haga falta y hacerles entender por señas que ya queda poco para llegar.

En fin, que tras un carrerón impresionante para coger el Global que se iba, y en el que creo haber visto de refilón a Usain Bolt ojiplático del todo, nos subimos a él. Petadísimo. Si alguien ha visto Gandhi y recuerda la escena del tren con gente por fuera, pues así. En eso, un auténtico Dios griego se levanta de su asiento: alto,  cuadrado, rubio y de ojos azules. Con una bolsa de la Marina. Por Poseidón que si no tuviera tantos defectos de fabricación me metía en las Fuerzas Armadas sólo para "cubrir" a ese Hombre en combate. Como iba diciendo antes de que la lujuria tomara el control, el caballero se levanta del asiento y, cogiéndole de la mano, sienta a su lado...

...a mi abuela.

(contando hasta diez para tranquilizarme... tres... dos... uno... hala, ya podemos seguir)

Ya debería estar acostumbrada a que Abuela Loba se apropiase de todos mis objetivos para la procreación... pero no, jode mucho. Me lo hizo con un policía local que estaba para untarlo con Nocilla. Me lo volvió a hacer con el chófer de una excursión que era el hijo no reconocido de Paul Newman. Y ahora esto. No-es-justo. Y encima se pasaron todo el viaje ji-ji-ji-ja-ja-ja-qué-majo-eres. Más que Loba, la yaya es Perra, por no decir Zorr... *ejem*

¿Saben dónde estaba yo por entonces? Atrás del todo, sentada en el suelo y apoyada en las piernas de mi madre -quien había cogido el último sitio libre- justo sobre la placa del motor. Si nunca han ido en ese sitio, le explico: quema. Aunque lleves un vaquero y pongas la chaqueta entre las posaderas y el suelo. Quema. Y ni siquera me podía poner de pie de lleno que acabó estando el Global. Por algún motivo, mi madre se pasó todo el viaje canturreando la bar-ba-coa, la barbacoa...

Llegamos al pueblo. Calor. Yo ya venía algo agobiada por el "compañerismo" dentro del vehículo, por la parrillada en la que venía sentada y por una chaqueta polar de las que les sobraron a los rebeldes de Star Wars de la campaña en Hoth. Y hacía unos 28º largos. Por primera vez en mi vida veía con buenos ojos lo de entrar en la iglesia donde hacía sombra, pero mis principios religiosos me lo impidieron: soy Jedi-Fremen-Omnista-Rassilionista-Culé* de toda la vida y lo seguiré siendo. De repente, un ENORME globo de Bob Esponja se mete en mi campo visual y aparto la mirada, no sea que me petrifique a lo Medusa.

Mercadillo. Sigo a mis dos ancestras a través de un maremágnum de bolsos, ropa, animales de granja, discos de rancheras, ropa inca-azteca, bollería y productos cárnicos de todo tipo. De repente mi madre se pone en alerta roja: en medio de cientos de personas arrejuntadas en ese lugar ha divisado a una amiga de mi abuela. Una de esas amigas que cuando lleva tiempo sin verte se ve con la obligación de ponerte al día de todo lo que ha ocurrido entre que se encontraron por última vez y ese mismo instante. Iniciamos maniobra de retirada y camuflaje, llegando a meternos entre una jaula de gallinas y unos bolsos con oferta 2x1. Todo inútil: la señora ya nos había visto y tenía la capacidad de seguir un rastro de un perro antidroga. Y para terminar de acojonarme, vuelve a pasar otro crío con otro globo de Bob Esponja. Más grande que el anterior.

Hora y media hablando. De pie. En medio de la plaza llena. Con el sol cayendo a plomo. Hora y media, comprobado en reloj. Hora y media viendo cómo la señora casi se desnuda en medio de todo el mundo para enseñarle a mi abuela la reacción alérgica que había sufrido tras ponerse una de esas cremas adelgazantes que anuncian en los descansos de la telenovela de la Autonómica. Hora y media. La vieja debía pensar que trabajaba de péndulo de reloj al verme cambiar el peso del cuerpo de pata una y otra vez. De repente suelta esta perla: "Qué carita tan triste tiene tu nieta, ¿qué le pasa?"...

Ahí estuvieron rápidas las Madres Superioras, todo hay que decirlo. Porque yo ya estaba a punto de soltar la blasfemia del siglo para contestar a la señora cuando las dos corearon: "Sueño. Tiene sueño. Sólo es sueño. Nada más que sueño" a la vez que me echaban una mirada de reojo que venía a decir algo como "Abre esa bocaza y te incrusto un pan de campo garganta abajo. Sin agua."

Al final la vieja terminó de dar el parte y nos dejó ir en paz. Dado que la conversación se había tomado todo el tiempo que teníamos para andar por el pueblo, nos volvemos a la estación para regresar a casa. No jodas. Otro enano con un dirigible con la cara de Bob Esponja. Esto ya es una conspiración. ¡Y encima el niño se sienta delante de mí con el puñetero globo mirándome! ¡Una hora de viaje por una carretera construída por el mismísimo Demonio con su Lugarteniente mirándome a los ojos! ¡¡¡Socorro!!!


Y aquí estoy, tras varios tranquilizantes y tratamientos de choque. No sé si volveré a ser la misma algún día. Mi familia dice que así estoy bien, que no había habido tanto silencio en la casa desde que se puso la primera piedra del edificio hace 42 años. Ja-ja, qué majos.

Pero qué cómodas son las zapatillas, madre mía. Eso sí, si cada vez que mire a mis pies voy a soltar un Allons-y!, me temo que el tema de la "casa de reposo" va a volver a ponerse de moda por mi hogar...

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* Podrán quitarnos la Liga, pero jamás nos quitarán... ¡¡¡lo bailao!!! /Braveheart

5 comentarios:

  1. Yo de zapatillas no soy, pero tengo un monazo de comprarme una gabardina... agfs.

    Por lo demás, el post es genial. Sólo tengo algo que añadir: Profesor de autoescuela en Gran Canaria, nueva profesión de riesgo xD. Sobre todo si los alumnos son jóvenes o recién llegados a la isla.

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  2. Aún recuerdo cuando hace unos años surgió la leyenda urbana de la Patrulla Sangre por estos lares: un coche que te seguía de noche con las luces apagadas para que le lanzaras las luces largas y así perseguirte y asesinarte.

    Entonces algunos nos imaginamos a ese coche, con las luces apagadas, por la Carretera a Teror de noche cerrada...

    Pobre asesino.

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  3. poobrecita mia; aún recuerdo cuando mi familia me arrastraba pa Teró; a mi sí que me dada 'Teró' (Mas bien TERROR); pa entrar a ver a la Virgen... a paso tortuga con la de gente que había, a empujooone, y luego a encenderle veliiiitas, a empujones...

    Yo co nla excusa de echar fotos, ahora me quedo fuera XD

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  4. Lo que da de si un mercadillo XD


    Yo quiero las rojas desde 1997 nada menos, por razones muy lejanas al Doctor, que ni lo conocia. Las que si que me muero por tener son sus Converse blancas, de las que yo he bautizado como La Epoca Feliz :___)

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  5. Preludio: "alto, cuadrado, rubio y de ojos azules" --> Loba, no te lo vas a creer, pero yo soy alto, rubio y de ojos azules. Preguntalé a Noe. No,no era yo. Yo soy mas guapo.

    A mi lo que me jode es que mi segundo hermano (tengo dos), recibió como regalo de su novia... Unas-Converse-rojas. ¡Y no le gusta el Doctor! ¡Esas zapatillas tendrian que ser mias!

    Sobre el vecino, que me vas a decir... tenemos aqui en el Bloque Asgard a unos trolls que deben de estar pagados por Loki, porque eseo de poner los Chichos a todo trapo... esos berridos de 3 a 5... de la mañana el otro dia... vamos, que te acompaño en el sentimiento.

    Por cierto, masque las Converse me gustaria una chaqueta como la de Eccleston, ya puestos ;)

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