lunes, 9 de noviembre de 2009

Sí, señor juez: yo tuve infancia.

(Si ya sabía yo que había creado este blog para mis chorradas, señor... y como tengo muchas, pues a post por día XD)

Qué jartá de llorá.

Qué post más lleno de nostalgia.

Qué hartita tiene que estar la gente de posts sobre dibujos de los 80... pos me da igual XD.

Me paseaba por Menéame cuando recalé en una noticia sobre el tráfico de fotocopias de Bola de Dragón en Cataluña allá por los 80 (tráfico de fotocopias, lo que hay que oír). Fue clicar en un link de YouTube bajo el título "¡Qué nostalgia!" y encontrarme esto:



De repente retrocedí 15 años y me vi tal cual era en ese momento: una niña flaca, larguirucha, con el pelo largo lleno de trabas, gafas de culo de botella y ortodoncia, vestida con el uniforme del colegio -sí, yo fui a un concertado y no soy ni pija ni beata... lo intentaron, pero no lo consiguieron- y desayunando galletas y leche con cacao a las 8:00 mientras miraba sin pestañear la tele. Raro era el día que no saltaba de emoción imitando un Kamehameha y me bañaba en chocolate. Gracias que mi madre era previsora -por no decir que tenía el don de la presciencia Bene Gesserit- y ya tenía otro uniforme preparado...

Y ese sólo eran uno de los dibujos que echaban: junto a los clásicos de los Loonie Tunes, Heidi, Marco (mamonazo, me gastaba un paquete de kleenex sólo con el opening), Vickie el Vikingo, David el Gnomo y La Abeja Maya (te ooooooodio...) se podían ver estos:

Remi, la historia más lacrimógena jamás dibujada. Un crío que se iba con un viejo medio loco y unos perros amaestrados a ganarse la vida de artista callejero. El hambre, el frío y los malos tratos que sufría este niño me quitaban las ganas de desayunar, pero seguía viéndola por la belleza de la historia. Eso sí, el día que murieron los perros estuve a punto de no ir a clase de la depresión que cogí. ¡Pero vaya final enrevesado! SPOILERS El crío no era hijo de su madre campesina, sino de una señora rica que lo había tenido de estrangis, y el viejo -que moría protegiendo al niño de una tormenta de nieve- era nada menos que un gran tenor caído en la locura por perder la voz. Toma-trama-profunda-aprende-Hollywood.

Venga una de furries. La Aldea del Arce, aún tengo un conejo de peluche con una pulsera de cuentas en la oreja. Thundercats, o cómo me cargué un florero imitando a León-O con una fregona. La Vuelta al Mundo de Willy Fogg, Los Tres Mosqueperros, Los Trotamúsicos de Bremen, Sherlock Holmes y tantos otros que nos acercaron a la literatura de calidad (de hecho, poseo tres libros de los que sacaron estos dibujos). Alfred J. Kwak o cómo aprendí que era el Nazismo, el Socialismo, el Holocausto y el Apartheid. Fraggle Rock (plas-plas), que no son furries pero son peludos. Y Sprocket, el perraco, molaba.

Los Animes. Oh Señor, te damos las gracias por los Animes. Sailor Moon y sus trajecitos marineros. Ranma y sus cambios de sexo (yatatá, yayatá...). Dr. Slump y la adorable Arale (y la caquita rosa voladora). Chicho Terremoto y sus bragas blancas, ¡tres puntos, colega! City Hunter (aquí llamado "Detective Cocker") y la calentura que llevaba Ryo Saeba/Cocker encima, parada en seco con el mazo de Kaoru/Julia. Campeones o cómo un puñetero partido de fútbol se alargaba hasta tres semanas. Lupin III, un ladrón de guante blanco que se burla de la ley. Mazinger Z y las peras explosivas -años antes de Ana Obregón- de su "amiga" Afrodita A. Y ellos. Sí, ellos, ni falta hace nombrarlos.

He-Man y Conan el Aventurero, dos más con los que seguro me cargué algo, por Crom y el Poder de Greyskull. Y la compañera de Conan se llamaba como yo, qué leches. Dragones y Mazmorras, yo quería ser un caballero-arquero. Rainbow Brite y su Chúpate-Esa-Technicolor. Gargoyles, que no sé qué le dio a la Disney, pero quiero que le vuelva a dar (gracias por la frase, Aitor). Las Tortugas Ninja y de dónde viene mi afición a la pizza (¡¡¡pizza!!!). Beetlejuice o cómo me dio el puntillo siniestro. Tim Burton, mi alma es tuya. Sácala en tu próxima peli.

Isidoro, quien junto con la Pantera Rosa, Garfield y Don Gato me convirtieron en una Cat Victim. Los Diminutos, con los que tengo cierta obsesión desde que descubrí que Dinky y el Dottore son la misma persona. Patoaventuras y El Pato Darkwing, cuando la Disney aún permitía que en sus dibujos se viera algo de violencia, porque si las leches que Darkwing se metía no era violencia, ya me dirán...

Y para acabar, los cómics: Spider-Man (mil veces mejor que la trilogía de Raimi), Batman (la intro más acojonante de la Historia), Iron Man (qué-pedazo-de-música) y X-Men (quiero ser mutante, EXIJO ser mutante... *sobs*) fueron el origen de mi frikismo que terminó de nacer cual dragón Targaryen en la hoguera creada por Diosa. Grazie mille, donna.

Y tranquilos, que no hablaremos de los Fruitties. No hay huevos para eso. Sólo mencionar que Mochilo no representaba a los canarios. No. Mochilo era un banano caribeño, no un dulce plátano de Canarias. No tenía motitas.

Hablando del Caribe, curioso que muchos de los niños canarios no nos percatáramos de que los dibujos estaban doblados al español latino... es lo que tiene ser de aquí y hablar casi como si fuéramos de allí.

Por mi trabajo -cuando hay- he tenido que ver algunos dibujos animados de los de hoy, y parafraseando a un colega, son dibujos para subnormales (hasta las Mickey-Pelotas del Mickey-Ordenador acabé). Del tipo "vamos a dárselo todo bien masticadito para que no tenga que pensar". No sé si a los críos les parecerán divertidos o no, solo sé que tras un mes viendo esa bazofia me entraron ganas de ahorcarme con el cable del ratón: si esos dibujos no son una máquina de lavar cerebros y convertir a los niños en borregos consumistas y conformistas, que baje el Monesvol y lo vea. Sí, en mi época también había merchandising, pero no te lo disfrazaban bajo una capa de moralismo y talante buenrollito como ahora.

Nosotros, los de los 80, tuvimos una infancia difícil de volver a ver estos días: hubo sangre, sexo y rock n' roll. Peleas, destripamientos, tiroteos, robos, espadas. Bragas, tetas, culos, desnudos, alguna que otra "colita". Chicas de 15 años en minifalda. Chicos de 15 años matando a base de tollinas. Niños mirando las bragas a su profesora. Niñas desnudas. Etc. Etc. A pesar de ello, y aunque muchos mojigatos digan lo contrario, la mayoría de los ochenteros salimos decentes. El 90% de los que vimos la tele durante esa década no hemos matado a nadie para beber su sangre (aún) ni realizado ritos satánicos con bebés por haber visto las tetas de Ranma o la sangre de Ikki del Fénix. Tal vez porque entendíamos -o mejor dicho, nuestros padres nos hacían entender- que era FICCIÓN. Sabíamos que el que Chicho mirara las bragas a Rosa era gracioso en pantalla, pero de mala educación en la vida real. Nos dábamos cuenta de que era humanamente imposible sobrevivir a las peleas de los Caballeros de Atenea. Y las espadas son molonas, pero mejor dejarlas en su funda adornando la pared de tu casa.

¿Estábamos hechos de otra pasta? ¿Éramos más inteligentes que los niños de ahora? Sí a ambas cosas, pero aparte de eso teníamos padres que se molestaban en averiguar qué veían sus hijos y en hablar con ellos, algo con lo que los futuros parados canis del 2020 no han tenido la suerte de contar.

Eso, y que en los horarios infantiles actuales ponen 1) Call-Shows, 2) Belén Esteban tras una noche de farra y 3) gente contando sus secretos más abochornantes a todo el país.

Pobres críos. Los compadezco.

Gracias a quien esté de guardia Ahí Arriba por haberme hecho nacer en los 80. Llegué a tiempo de escuchar Barcelooooonaaaaaen directo y de alabar el nombre de Koeman XD.

Se me saltan las lágrimas: ¡el Athletic ganando la Liga!

PD: Jo-der con este supermegahipercojonudodelamuerte opening japonés de X-Men. どうもありがとうございます y que San House bendiga a sus madres.

7 comentarios:

  1. DI QUE SI!!! ESO; ESO eran dibujos de los buenos, que nostalgia, que madrugones para verlos desde antes que el opening saliera en la pantalla (la carta de ajuste no es que fuera la cosa más interesante de ver, pero la espera valía la pena)
    y las series buenas que ponen hoy día no las reponen o no importan tantos capis como antes; que yo me lo paso pipa con Bob Esponja, Sargento Keroro o Chowder o Flapjack (quiero más capiiiis!!!)

    EXIGIMOS que nos devuelvan nuestras series ochenteras!!

    palabro de confirmación --> culcorit; culcorit pastillas es lo último en farmacias para el frikismo moderado y tal (XD)

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  2. Con Bob Esponja tengo una relación enfermiza: me pone MALA, pero MALA de verdad, y aún así no soy capaz de apartar los ojos de la pantalla. Es fascinante XD.

    Eso sí, dejemos Samurai Jack a un lado, que eso es una obra de arte. Si hasta le hicieron un homenaje a Lobo Solitario y su Cachorro en un episodio...

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  3. Yo quiero que vuelva City Hunter (o detective Coque como lo llamaron por estos lares, o Nicky Larson en Francia y Yanquilandia, como si lo quieren llamar Naranjito). También me sirve su nueva serie Angel Heart que hasta la fecha solo he visto en japonés subtitulada. Es el tío más salido de Japón pero gracias a él sé que si le sujetas el tambor a un revólver, el gatillo no funciona. Y sí, para mi vergüenza, también me enseñó lo que es "mokkori". Y Kaori es la tía más mala leche que el manga haya conocido. De mayor quiero ser una fusión de ella, Chun Li, y Reena de Slayers (en el momento exacto en que se produzca la mezcla perfecta el mundo se colapsará sobre sí mismo).

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  4. A mi me encanta Bob Esponja, y cuando vengas a mi casa vas a ver un globo de helio suyo xDDDDDDDDDDDD

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  5. Caaaaaaaaaaalla, que la visión más terrorífica que he tenido últimamente es la de un globo de Bob Esponja entrando en la iglesia del Pine en Teror... O_O

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  6. He caído en tu blog por casualidad y no soy de comentar, pero me has tocao tantas fibras (movidas del instituto, nostalgias de cafetería de facultad, frikismos de luxe varios) que te tengo que agradecer la logorrea. Me voy leyendo tu blog antes de dormir mientras espero a que los de la librería me consigan el Geralt que me falta, y me lo paso de puta madre. ¡Gracias!

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