sábado, 19 de septiembre de 2009

Tarantino, ese hombre...

Hoy, día en el que se ha inaugurado no oficialmente el otoño (¿qué es esto? ¿Agua que cae del cielo? Tenía un nombre... ah, sí: joderyyosinparaguas) me toca sesión de cine y de frío. Algún día se darán cuenta en cierto complejo cinematográfico que el poner el aire acondicionado a 10º no garantiza que la gente llene la sala. Más bien se aseguran de que el que entre, no salga... *brrr*

¿La cinta en cuestión? Malditos Bastardos (Inglorious Basterds), del denostado y al mismo tiempo glorificado autor Quentin Tarantino, culpable confeso de pinículas como Pulp Fiction, Reservoir Dogs, Jackie Brown y Kill Bill 1 y 2.

Muchos quieren verlo así. Yo, a veces, también.

A ver, para que la cosa se entienda hay que explicar mi relación de amor-odio con este hombre: no me gusta su cine, sólo escenas de sus películas. El grado de aceptación va desde Pulp Fiction (sólo me gusta la parte de Ezequiel 25:17) hasta el 90% de Kill Bill Volume 1.

Es viendo esta película con la que me sube la tensión, la bilirrubina y todo lo que pueda subirse en mi organismo, al mismo tiempo que me lo paso pipa viendo cómo La Novia a.k.a. Mamba Negra a.k.a. Beatrix Kiddo parte la pana con su Hattori Hanzo. Menuda dicotomía. Anoche la visioné para ir entonándome antes de caer en manos de los Bastardos y recordé todo lo que me molaba y me disgustaba de esta obra de arte, o no.

SPOILERS

Kill Bill (nos centraremos en el Volumen 1) cuenta la historia de una asesina llamada Mamba Negra (Beatrix Kiddo - Uma Thurman) a la que su antiguo jefe (Bill - David Carradine) y su ex-grupo de colegas deja en coma el día de su boda estando muy embarazada y tras contemplar el asesinato de todos los asistentes, novio incluído. Telita. Como no, ésta despierta cuatro años más tarde en un hospital sin su bebé y jura venganza. Y qué venganza, señores.

La Novia. No te olvides del regalo de boda.

Ante todo, Kill Bill es un manga en movimiento. No, no un anime: un Manga. Hay escenas de animación (la historia de la asesina Oren-Ishii, Lucy Liu), escenas que parecen viñetas, poses dignas de cualquier shonen y el tan reconocible Mexican Standoff, usado ad nauseam. Además, el propio Tarantino ha reconocido que se inspiró en el manga Lady Snowblood para la historia, especialmente para la de Oren-Ishii.

¿Sólo en la historia, Quentin? (Gracias por hacérmelo notar, Noe)

A lo que íbamos: Kill Bill es, en términos cinematográficos, la leche. Eso sí, siempre y cuando te guste la sangre, los desmembramientos, la violencia, la muerte y la destrucción, por no hablar de los tropecientos guiños al cine japonés y a alguna obra de culto occidental que otra, como Los Inmortales. Si algo tiene Tarantino que me una a él, es que un friki sin complejos.

¿Qué problema puede tener esta peli para que una parte de mí la odie? Tiene Yakuzas. Tiene katanas. Tiene chicas japonesas vestidas de colegialas usando un arma kungfuniana. Tiene un Charlie Brown japonés, por Toriyama bendito. ¿Qué puede tener de malo?

Pues lo diré: LA MÚSICA.

Ej.: La prota está rodeada de 88 Yakuzas con katanas que la quieren filetear fino. Momento Mexican Standoff como ya dijimos. Tensión. Miedo. Cagalera intensa. Y suena...

¡Aaaaah! ¡Aaaaah! ¡Aaaaah! (salta por la ventana)

¿POR QUÉ? ¿Por qué tiene que usar ese tipo de música que no pega ni con cola? ¡Rompe todo el ritmo y la emoción! ¡Te descoloca! ¡Te desconcierta y te enfurece! ¡Te deja con una cara de tonto insuperable!

Segundo Ej.: El Boss de esta peli, Oren-Ishii, contra Beatrix. Jardín japonés de noche. Nieva. Dos ex-amigas con honor samurai se despiden la una de la otra y se piden perdón antes del asalto final. Qué gonito y qué herboso. Katanas en alto y...

...suena FLAMENCO. FLAMENCO POP para más señas. ¿Qué pasa, que Oren-Ishii y Beatrix van a luchar a base de taconeo sónico a ver a quién le sangran los oídos antes?

Y podría dar taaaaantos ejemplos... música de playa. Música pop. Música de los 60. Música Chan-Chan-Chan. Toda ella donde no pega ni con cola. Escenas a las que le vendría mil veces mejor el silencio o una musiquilla ambiente destrozadas porque a Quentin le dio por sacar la colección de LPs de su hermana mayor en su película.

En resumen, la peli mola. Uma Thurman está increíble y da mucho miedito. Lucy Liu se destapa como una Diosa. Vivica Fox y Daryl Hannah, lo poco que están, acojonan severamente. Hasta Carradine (DEP), al que no se le ve la cara en este volumen, da escalofríos. Pero la música. Ay, la música...

Eso sí, mención especial a Bang Bang (My Baby Shot Me Down), The Lonely Shepherd y Battle without Honor or Humanity, tres joyitas bien puestas en sus respectivas escenas y que me engancharon desde el primer minuto. La del silbidito, tras oírla en unos 3874385749 móviles como tono, ha acabado por cansarme.

En fin, en hora y media estaré viendo a los Bastardos con Brad Pitt a la cabeza. ¿En qué categoría entrará? ¿En la de "mola pero tiene cosas ahostiables" de Kill Bill o en la de "No la aguanto pero tal escena es genial" de Pulp Fiction? Ya veremos. Con que haya sangre me conformo.

Claro que lo eres, desgraciao, que me dejaste en el altar.
O eso soñé...


3 HORAS MÁS TARDE... SPOILERS

Vista la peli. No es la mejor de Tarantino, pero ha sido la primera que no contiene elementos que me avergüencen, como una banda sonora cutre (es perfecta), escenas tontas o personajes asesinables (aunque Daniel Brühl se las trae, pesaíto...). Brad Pitt es el chulo más chulo que existe y su pandilla no se queda atrás -mención especial a Til Schweiger y su bate, y Eli Roth, santo Diox. Christoph Waltz es un puñetero loco sobreactuado que acojona.

¿Lo mejor? Los golpes de humor Made in Tarantino, las excentricidades de Waltz y los Bastardos de Pitt. Amén del bodycount, que asciende entre 350 y +500 víctimas. Se va superando.

¿Lo peor? Quizás demasiado "blablabla" pero se compensa en la segunda mitad de la película. Y lo poquito que aparece Michael Fassbender, POR FAVOR, eso sí que es cortarme el rollo, Quentin. Me estaba poniendo más caliente que la puerta de un horno al ver a ese HOMBRE en uniforme y vas tú y me lo borras en media hora.

¿Por qué, Quentin? ¿Tanto te costaba dejarlo un par de... horas más?

Ah, y en cuanto coja fuerzas hablaremos de cómo una pareja de auténticos gilipollas pueden meter a una NIÑA DE TRES AÑOS en una sala de cine donde se proyecta UNA DE TARANTINO. En cuanto encuentre el teléfono de protección al menor o el de ese asesino a sueldo que me debe un favor, el primero que salga en la memoria del móvil...

¿Oiga? ¿Señor Lobo? Tenemos un problema...


Imágenes de las películas de Tarantino: Miramax.
Lady Snowblood: Kazuo Koike y Kazuo Kamimura.

3 comentarios:

  1. UNA VALORACIÓN ANTI-SIMÉTRICA (1/2)

    Como hablar de Tarantino me resultan tan… sencillo, voy a contra-criticar su cine mientras mi perro ladra por cualquier cosa (la vecina que llega, la vecina que se va, la vecina que vuelve, la vecina… “taquelaparió”), lo que agrega un plus de dificultad muy interesante.

    O mejor, voy a poner en “crisis” (que está tan de moda), no su gusto (de usté), a tanto no me atrevo, pero sí sus argumentos. Y como también esto es tarea para colegiales, ladrido de perro inclusive, comenzaré retratándola no por lo que escribió, si no por lo que dejó de escribir.

    Y es que… en un post tan esmerado, referido a Tarantino, hacer mención sólo de pasada a Reservoir dogs… es un sacrilegio equivalente, mutatis mutandi en lo religioso, a cagarse en el confesionario (con el párroco dentro y la adúltera fuera). Porque Reservoir dogs, señoras o señoritas, o señorita y señora, o señora y señorita… no es una película de Tarantino, es La Película de Tarantino. Olvidarse de ella, o recordarla apenitas, no es como cuando uno sale a hacer los mandados y se deja la lista de la compra en casa, ni siquiera como cuando, en el colmo del descuido intencionado, abandona un bar sin abonar la cuenta y a paso ligero, ¡es piiiiorrr!

    Reservoir dogs, abundando en lo dicho hasta el rencor, es la opera prima (sí, me permito el lujo de obviar “My best friend’s birthday), donde avanza y consolida, a un tiempo, su manera de hacer/entender la dirección. Donde además expone todo lo que luego, los más desavisados, creerán novedoso en Pulp Fiction, película con mayor presupuesto, con mejor reparto, con un número casi ilimitado de escenarios y escenas y, no obstante, eternamente a la zaga de la primogénita. El “granuja de medio-pelo”, el matón de saldo, el gánster municipal… con traje de chaqueta y corbata (de lazo o a lo “cowboysdemedianoche”) negro cuervo, con camisa blanca (más tarde ensangrentada) y mocasines, todo adquirido en las rebajas, son los protagonistas en el film, posteriormente reciclados para la práctica totalidad de títulos subsiguientes. El espíritu niezquiano-darwinista: el imperio y supervivencia del más fuerte/ la caída del menos apto (especialmente evidente en Kill Bill y Death Proof). La multituzzz de guiños a todo tipo de géneros literarios y cinematográficos. La insoslayable presencia de la música… Y, por supuesto, dos constantes fundamentales, a saber, los actores Steve Buscemi , Harvey Keitel y Michael Madsen, por un lado, y la escena-clip, en el caso de Reservoir dogs, cuando el mismo Michael Madsen inicia el rito propiciatorio, al termino del cuál, rebanará la oreja del infiltrado. Todo está en su primera y mejor película.

    No me quiero extender, pues el que mucho abarca poco aprieta, ni se me ocurre terminar sin antes romper una y mil lanzas en favor del exquisito, hasta el orgasmo y más allá, gusto de Tarantino para dotar de banda sonora a sus producciones. No voy a detenerme en el metalenguaje o la intertextualidad, tampoco en cómo el guión introduce, dialoga y hace puntuales referencias al tema en cuestión que suena en ese preciso instante. Sólo alabaré, fíjense que no es poco, el virtuosismo con que, en mitad de toda la trama, Tarantino cuela un auténtico y genuino “video-clip”. Y ahí ya no sé si deshacerme en elogios para la fotografía, para los actores, para la banda de rock de turno… como homenaje póstumo. Y voy a citar tres ejemplos sublimes, dos de ellos de tremendo erotismo, en Death Prouf, ni qué decir, la secuencia que se desarrolla mientras por los parlantes de un viejo tocadiscos en un bar de carretera The Coasters aúllan “Down in México”, en Pulp Fiction, bah, la que ya se mencionó en el post, tres veces magnífica y tantas veces versionada y, la también referida, de Reservoir Dogs, y no “a pesar de”, si no en parte “gracias a” las guturales contorsiones de Michael Madsen a “ritmo” de “Stuckinthemiddlewithyou”.

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  2. UNA VALORACIÓN ANTISIMÉTRICA (2/2)

    A Tarantinos, Roberts-Rodríguez. Woodys, Scorseses… hay que venerarlos, mis queridas. Entiéndanme, no hasta el punto de hacerse con todo el merchandising, ni tratar de adquirir el esperma respectivo de cada uno a precios “fuerademercado”. Hasta ahí no. Pero han de ser mimados y conservados como especies en extinción. Sin ellos el cine volvería a ser en metafórico blancoynegro.

    Se me cuidan, o se me descuidan, pero siempre a la ultimísima moda.

    Saludos!

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  3. Lo primero, gracias por postear.

    Esto, como se puede notar por el humor, no pretendía ser una crítica formal o profesional: es una opinión. A mí me da igual de quién sea la película siempre que me guste, y en el caso de Tarantino sólo he disfrutado casi por completo de Kill Bill. Reservoir Dogs, siendo una película muy entretenida y con personajes como el Señor Lobo, el cual es DIOS directamente, no me ha hecho disfrutar tanto como la anterior. ¿Seré una hereje por ello? Probablemente, pero poco me importa.

    Tarantino tiene todos mis respetos como director, pero es que me da igual que sea él o Fulano de Tal quien dirija una película. En mi mundo las películas son o entretenidas o sosas. Punto. Una película coñazo no será mejor por ser de Jean-Luc Godard, y una divertida puede haber sido dirigida por el vecino con su Ansonic nueva. Un gusto muy básico, pero a mí, que disfruto tanto de Kurosawa o Fincher como de Spielberg o Del Toro, me va bien.

    Si a ti te gusta, que ya veo que es así, me alegro. Pero repito: me importa muy poco quién sea el director. Lo que me interesa es que la película me guste, no quién esté detrás de la cámara.

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